Aunque afortunadamente cada vez más personas deciden buscar ayuda profesional y acudir a la consulta de un psicólogo, no es poco frecuente la idea de que si vas al psicólogo es porque “no estás bien de la cabeza”. Lo cierto es que sigue existiendo cierto reparo a decir que uno está en terapia. Sin embargo a mi parecer se trata de un verdadero acto de cordura, y por qué no, de valentía. Puede no resultar sencillo decidir hacer esa llamada y sentarse por primera vez a contar lo que te angustia, lo que te entristece, e incluso puede que ni si quiera lo sepas…

También he escuchado aquello de “eso se lo puedes contar a un amigo”. La terapia con un psicólogo no desahoga únicamente, eso estoy de acuerdo que se puede hacer tomando un café. La terapia identifica, enseña y modifica.

Pocos espacios se convierten en algo más íntimo para uno que aquel en el que se lleva a cabo su terapia, una intimidad que sosiega pero que en otras ocasiones desgarra. Un lugar para ser uno mismo y expresarlo, sin condiciones, sin juicios… Aprender a esperar, a aceptarse, a aceptar a los demás, a soltar, y a coger también, a tener permisos y a darlos.

Que por qué voy al psicólogo? Porque he decidido hacerme cargo de mi mismo, porque nada cura más que conocer los porqués, porque en ese espacio ya no existe el miedo.psicoterapia

 

2 Comments

Julio Fernándezoctubre 22, 2015 at 12:43 am

Excelente …. Ni un paciente, lo hubiera descrito mejor.

    Timanfaya Hernándezoctubre 22, 2015 at 12:52 am

    Muchísimas gracias Julio!

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