¿Recuerdas cuando años atrás convertirte en becario era una oportunidad para aprender una profesión que te permitía tener el primer contacto con la vida laboral?

Además, y por lo general, si durante tu periodo de beca –que generalmente no superaba los 6 meses- habías respondido bien a las funciones y responsabilidades encomendadas, tenías muchas posibilidades de pasar a formar parte de la plantilla.

Pero de unos años a esta parte esta situación ha cambiado mucho, y para mal…

Imagen: @bear

Presión y precariedad: el pan de cada día

Hoy en día ser becario es como participar en los ‘Juegos del Hambre’. Tras una larga y dura lucha repleta de obstáculos, sólo puede quedar uno.

Y es que son muchas las empresas que, previa subvención y acuerdos con universidades o centros formativos, basan buena parte de su plantilla en la ‘contratación’ de becarios. Tras aguantar meses (e incluso años), éstos tienen que lidiar con muchos inconvenientes que pueden desembocar en trastornos psicológicos, principalmente generados por:

  • Salario: la aportación económica de las becas suele ser ínfima o nula, lo que provoca que los becarios tengan que recurrir a los padres para sus gastos y manutención, y por ello sentirse dependientes y no realizados.
  • Horarios: a pesar de estar acordados para permitir al becario acudir a la universidad o centro formativo, éstos no siempre se respetan, dejando de asistir a sus clases o restando tiempo a su tiempo de ocio o vida personal y ocasionando una alteración donde las prioridades no son las que deberían.
  • Estrés: generado a raíz de asumir funciones y responsabilidades que muchas veces no les corresponden. La exigencia es máxima, así como la competencia para conseguir un puesto. El erróneo lema es: si tú no lo haces, ya lo hará otro.
  • Autoestima: en contrapunto con lo anterior, la figura del becario está infravalorada. A pesar de que pueden realizar funciones propias de un contratado y ponen toda su ilusión, ganas y afán en aprender y ser buenos profesionales, pueden no ser considerados parte del equipo y sólo meros ayudantes a los que ofrecer las funciones que nadie quiere asumir.

Por todo esto, debemos concienciar las empresas para que se mejoren los acuerdos formativos y se respeten las condiciones de estos estudiantes que lo único que buscan es aprender y poder optar a un puesto en este complicado mercado laboral que nos ha tocado vivir.

Si estás en una situación de angustia por todas estas razones, no dudes en contactar con nosotros.

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